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martes, 24 de julio de 2012

Capitulo 1

No recuerdo la primera vez que la vi ni que la escuché, yo apenas tenia unos días cuando eso pasó, pero si que he visto fotos en los que ella me sostenía en sus brazos mientras yo dormía.
Puede que mucha gente piense que en una foto no se puede ver los sentimientos de una persona, pero yo cada vez que veo esa foto puedo revivir el momento exacto en el que fue tomada. Podría parecer mentira que una persona pudiera expresar tanto amor, cuando solo me conocía de un par de días, como lo hacia mi abuela en aquella fotografía, pero ahí estaba la prueba. En su mirada y en la sonrisa que me estaba regalando, aunque no la viera, se podía ver claramente. Ella demostraba el orgullo que la llenaba al saber que una persona tan pequeñita como yo lo era en aquel entonces llevaba sus apellidos y que seria esa misma la que seguiría transmitiendo esos apellidos en este mundo.
Esos días están borrosos, por no decir nulos en mi vida, pero si hay cosas que recuerdo con claridad. Recuerdos que al pensar en ellos vuelven representados en una película que se proyecta delante de mi.
Una noche mientras mis padres y mis abuelos estaban en el salón viendo la televisión yo fui a la cocina. Estaba completamente a oscuras salvo por una luz anaranjada que se colaba por las rendijas de la persiana de aquella habitación. No se por que, pero esa luz parecía llamarme e invitarme a que me acercara, y así como lo pensé lo hice. La luz la producía de una de las cosas mas comunes del mundo, no era mas que las farolas de enfrente de mi casa que iluminaban las casas amarillas que tenían a sus lados dando ese color anaranjado a la noche, pero para una niña cuatro, tal vez cinco, era una cosa maravillosa que descubrir. Así que siempre que no me quedaba dormida me levantaba e intentaba levantar la persiana que me impedía ver aquel fenómeno.
Lo malo de ese plan era que tenia ser lo mas silenciosa posible para que mis padres no me descubrieran. Cogí la correa de la persiana y tiré lo mas despacio que pude para que la persiana no chirriase al levantarse, pero lo hizo haciendo que sonara por toda la cocina. Rápidamente dejé de tirar y me quedé en un absoluto silencio para ver si oía algún movimiento en la sala que indicara que me habían descubierto. Nada. Esperé unos cuantos segundos mas hasta retomar mi objetivo y al fin lo conseguí, pude ver de donde venia aquella luz que siempre soñaba con descubrir. Puede que para otro hubiese sido una decepción, ver que no era nada mas que la luz de una farola alumbrando la calle, pero yo sin embargo encontré la soledad de la calle como algo mágico. Podía ver algún que otro coche pasar o personas andando por la acera intentando llegar a la seguridad de su hogar, las luces de las casas de mis vecinos, como unos apagaban todas y se iban a dormir, como otros se iban a la cocina a por un vaso de agua... era como si estuviese siendo la espectadora de la vida de los demás y eso me parecía maravilloso el que solo yo fuera participe de esos momentos en la vida de unas personas que no conocía.
No pude disfrutar de las vistas tanto como a mi me hubiese gustado ya que cuando llevaba ahí unos minutos escuché los pasos de alguien de mi familia que venia hacia donde yo estaba. Como si fuera un criminal cometiendo el peor de los delitos corrí  hasta la mesa de la cocina y me metí debajo de ella e intentando no meter mucho ruido para no ser descubierta moví las sillas poniéndolas delante de mi para que me taparan.
Fue mover la ultima silla y la persona que había andado hasta la cocina aparecer. Me quedé totalmente quieta esperando a que hiciera lo que esa persona había venido ha hacer y se marchase, pero hubo una cosa que me sorprendió, la persona que había entrado no encendió la luz como hubiese sido lo mas lógico hacer, sino que camino por la cocina a oscuras.
El corazón me iba a mil, sentía los latidos palpitando en mis oídos y aunque estaba nerviosa no me moví del sitio. Cuando la persona que había entrado en la cocina pasó por delante de la mesa supe de inmediato quien era. No le había visto la cara, pero había reconocida las zapatillas de andar por casa y esas solo las llevaba mi abuela. Fue hasta la nevera, la dejó unos segundos abierta y luego la cerró.
Me acuerdo que respiré aliviada porque pensaba que se iba a ir, solo que eso no es lo que pasó. De la nada mi abuela se arrodilló y buscando entre la sillas me miró fijamente. Me asusté tanto que me eché hacia atrás haciendo un gran al chocar contra las sillas. Ya estaba viendo la bronca que me iba a echar por estar en la cocina a esas horas y no en mi cama como debería estar, pero otra vez mi abuela me sorprendió.
- ¿Que haces ahí? Vamos Marta, sal. - dijo extendiéndome una mano para ayudarme a salir.
Salí completamente en silencio y mirando al suelo, todavía estaba esperando un millón de gritos por haberme escondido debajo de la mesa, pero estos no llegaron.
- Dime ¿que hacías ahí abajo?
- Tenia miedo y me escondí - dije con la inocencia de una niña de cuatro años.
- ¿Y que hacías aquí a oscuras?
- No podía dormir
- Ven, sientate - mi abuela me cogió en brazos y me sentó en una de las sillas. Cogió otra y la puso justo delante de la mía y se sentó en ella - ¿Quieres oír una historia?
Asentí timidamente y a los pocos segundos mi abuela empezó a cantar. No recuerdo la canción, he intentado recordarla mil veces pero no vienen ni la canción ni la melodía v a mi cabeza. De lo único que logro acordarme es de lo que trataba la canción. La canción contaba la historia del niño Jesús, de su nacimiento. Mi abuela siempre ha sido una persona religiosa por lo que no era muy raro que cantara este tipo de cosas.
No era la primera vez que la escuchaba, la había escuchado muchas veces antes de esta, pero cada vez que la oía todos los pelos de mi cuerpo se erizaban y un escalofrío me recorría todo el cuerpo. No era una sensacion mala, todo lo contrario, siempre que algo me gustaba y me emocionaba aparecía esta sensacion. Era la manera que mi cuerpo de expresar que esto me calaba bien hondo.
Mi abuela no tenia una gran voz, no creo que podría llegar a ser una cantante famosa o dedicarse siquiera esto, pero algo en su voz hacia que te quedaras absorta escuchándola como si tuviera la voz mas maravillosa del mundo. Era capaz de dejarme completamente estática mirándola con la boca abierta mientras me imaginaba la historia que ella me estaba cantando.
Cuando terminó la canción la cocina quedó sumida en un profundo silencio, el cual no me atrevía a romper, se había creado una especie de magia en la habitación que quería que siguiese así aunque solo fuese por unos instantes mas. Ninguna de las dos hablabamos, solo el pequeño sonido de nuestras respiración acompasadas se atrevían a levantar la voz.
- ¿Que haces ahí? - sonó derrepente una voz desde la puerta de la cocina. Pegué un bote por la repentina aparición de mi madre. - Marta a la cama.
Mi madre tenia un tono de voz que imponía lo suficiente como para que no dijese nada y fuera a la cama tan veloz como un rayo aunque no me apeteciese moverme de al lado de mi abuela.
Mi madre encendió la luz para que no me chocara nada en mi intento de salir de allí, sin embargo lo único que consiguió, aparte de cegarme momentaneamente por el repentino cambio de luz, fue romper aun mas el momento que habíamos creado mi abuela y yo. No la miré cuando pasé a su lado, por algún motivo estaba molesta por haber interrumpido el momento.
Ahora a mis 18 todo parece tan lejano que es como si hubiese pasado en otra vida. Puede que penséis que es normal, al fin y al cabo apenas tendría cuatro, cinco años, pero no es por eso. No importa que haya pasado mas de una década, esa no era la razón, sino que en ese periodo de tiempo hubo una cosa que hace que estos años sean dolorosos de recordar.

miércoles, 18 de julio de 2012

Memorias perdidas

Prologo

Hola, me llamo Marta y esta no es mi historia. Solo soy un personaje mas en una larga vida, la de mi abuela. Esto empezó como un proyecto para clase, pero luego entendí la necesidad de hacer esto.
Mi abuela siempre ha sido la típica abuela, esa que se pasa toda la vida preocupandose por arreglar la casa por si viene visita, la que se puede pasar horas hablando de los demás y apenas de ella, la que sus hijos son su orgullo y sus nietos su bendición.
Si, mi abuela es como el resto de las abuelas de este planeta, aquella que se pasa horas contando sus hazañas o por lo menos así era hasta que llegó la enfermedad.

miércoles, 27 de junio de 2012

Epilogo

Querido diario:
Ya ha pasado algo mas de una semana desde que Xabi y yo empezamos a salir. Todo va a la perfeccion por raro que parezca, es como si solo hubiesemos llevado un paso mas alla nuestra relacion de antes y creo que esa es la razon de que estemos asi. Xabi siempre ha estado ahi, antes de que pasara nada ya era mi amigo y una persona especial para mi, y ahora eso se ha intensificado por diez convertiendolo en una de las personas mas importantes de mi vida. Él me trae la alegria y la seguridad que necesito, me complementa.
Solo hay una cosa que me gustaria cambiar. Dani ya no sale con nosotros. Desde que tuvimos esa conversacion se apartó de los demas y me siento mal por ello. Supongo que no es facil estar en tu grupo cuando sabes que ahi va estar tu ex novia con el chico por el que te habia rechazado. Me gustaria que esta fuera uno de esos cuentos en los que siempre acaba todo bien y nadie sale herido, pero esto es la vida real y tengo que aceptarla aunque no me guste.
Todos me habian preguntado en alguna ocasion su estaba segura de haber elegido bien, no les culpaba ellos me habian visto dudar de mis sentimientos toda mi vida, pero yo sabia que ya no podria estar con Dani otra vez. No desde que lo dejamos por primera vez.
Se que al principio era lo que mas deseaba hacer, volver con él, que todo fuera como antes... pero nada habia resultado como habia pensado. No solo por el hecho de que Xabi se habia mudado y eso complicaba las cosas entre nosotros, sino porque nunca habia dudado de Dani y esa vez que le vi con Cris en la playa me senti celosa. Me sentí desplazada por él cuando yo pensaba que él tambien queria estar con él y a partir de ahi todo empeoro. Mis dudas, lo de Xabi, su actitud al contarselo...
No le echo la culpa, no seria capaz de hacer una cosa asi. Yo creo que este verano han pasado mas cosas de las que somos capaces de comprender. Los dos cambiamos, adquirimos nuevas formas de pensar y empezamos a ver las cosas desde otra perspectiva, y en algun momento de ese punto empezamos a cortar la cuerda que nos unia.
Dani dejó de ser el chico del que me habia enamorado y yo dejé de ser la chica del que se habia enamorado él, igual lo comprendimos demasiado tarde haciendo de esto una gran bola que al final terminó aplastandonos, pero ya no hay marcha atras.
¿Si le quiero? Claro. En el fondo creo que nunca dejare de quererle, por mucho que quiera a Xabi Dani fue mi primer amor. Ese que llegó a ser obsesivo. Y puede que hasta ponga mala cara si decide salir con alguien que no me parezca lo suficientemente buena para él. Yo siempre estaré ahi para él y espero que cuando se le pase el decida volver.
Ahora me duele pensar en lo que tenia y como lo he dejado escapar, espero que algun dia lo mire y pueda sonreir con los momentos vividos a su lado.
Ya es hora de cerrar este capitulo en mi vida. Empezaré a vivir nuevos con el chico del que me enamoré sin saberlo, pero tu ya no estaras presente. Si, querido amigo, esto es una despedida. Algun dia volveremos a encontrarnos y reviviremos las grande aventuras que hemos vivido juntos. Algun dia cuando sea mayor te abrire para que la gente vea como fue mi verano y como encontré a dos chicos maravillosos que siempre tendran mi corazon pase lo que pase, pero si algo me han enseñado estos es que ahi que vivir la vida por que pasa muy deprisa.
Me has ayudado mucho en el camino, tu has guardado mis mayores temores, secretos y dudas. Tu has estado ahi cuando estaba sola y me has dejado desahogarme en tus paginas, puede que suene tonto darle las gracias a un cacho de carton con ojas de papel en su interior, pero gracias. Porque se que si no hubiera escrito todo lo que sentia en su momento, a dia de hoy seguiria dudando per esos sentimientos. Asi que gracias y mil gracias mas por todo.

Cuando menos lo esperes volvere a abrirte

                                                                                              Vero

martes, 26 de junio de 2012

Capitulo 25 - LLegaste a mi

Creo que esta noche se había convertido en la mas larga de mi vida. Pensé que la gente decía que cuanto mas tenias que pensar y mas difícil era la elección el día se hacia mas corto, pero para mi la salida del sol se me había hecho eterna.
Me había pasado toda la noche repasando a Dani y a Xabi. Sus actitudes, sus gestos, sus palabras, sus miradas, practicamente había repasado cada segundo de mi vida con ellos durante estos cuatro meses. Me había convertido en una especie de detective que intentaba buscar una razón, por mínima que fuera, para elegir a uno y no al otro. No era fácil hacerlo con la presión que sentía en esos momentos, mi cabeza me decía que un segundo mas que tardara en decidirme también era un segundo mas que sufrirían Dani y Xabi, por eso tenia que decidirme cuanto antes.
Después de tantas horas en las que pensé e hice innumerables listas mentales de pros y contras, las cuales no me sirvieron para nada, conseguí la respuesta que tanto ansiaba. No necesitaba listas para saber que él era el chico que quería a mi lado porque aunque esa persona tuviera mas contras que la otra me daría igual. ¡Me daría igual! Seria capaz de perdonarle todos y cada uno de sus defectos porque con poco que hiciera ya me tendría ganada, y lo mas importante: porque le quería. Tanto tiempo para llegar a una conclusión tan simple. Sonaba estúpido ¿no?
No me enorgullecia de todo lo que les había tenido que hacer pasar para llegar a esta conclusión, pero si me llenaba de orgullo el por fin haberlo conseguido. El tener algo tan claro en mi vida como ahora tenia esto.
Esto no significaba que todo había acabado. Las cosas no se iban a poner fáciles, es mas, ahora tocaba lo difícil. Xabi o Dani, uno de los dos seria rechazado.
Marqué el numero y esperé impaciente a que descolgara el teléfono. Ya había esperado mucho tiempo para hacer esto, era tiempo de actuar.
- Hola
- Hola ¿podemos quedar? Necesito hablar contigo de una cosa
- ¿Quedamos a las seis en el parque de enfrente del instituto?
- Esta bien


***

Según pasaban las horas me iba poniendo mas y mas nerviosa. Tenia unas ganas enormes de soltar esto que llevaba por dentro y al mismo tiempo quería quedarme en casa escondida bajo la cama, pero no lo haría. Hoy se completaba el cambio en mi. Daría la cara y no me echaría atrás porque en el fondo sabia que no me iba a arrepentir.
Me había pasado una hora arreglandome para esta cita-no-cita. Puede que lo hubiese visto mil veces, que me hubiese visto con mi peor modelito y con mi peor cara, incluso que hubiera tenido que aguantar mis repentinos cambios de humor, pero iba a estar perfecta para él. Por fin me había aclarado con mis sentimientos y quería estar mas que presentable cuando le dijera que le había elegido a él y que él era el único dueño de mi corazón.
Antes de abrir el armario ya me había hecho un esquema mental de lo que me iba a poner para ese momento tan importante. Esa noche me había imaginado todo lo que iba a pasar, como iba a ir, lo que le iba a decir y lo que iba a decir después... todo estaba en mi cabeza. Tal como había elegido la noche anterior saqué del armario un vestido que hacia casi un año que no me ponía. El vestido simulaba a una camisa larga de color beis con pequeños dibujitos de flores rojas,  tenia pequeños enganches que le daban apariencia de botones y en vez de ser como una camisa normal era sin mangas y con el escote en forma de corazón. Era sencillo, por eso para darle un aspecto mas formal me iba a poner unos botines marrones.
Me ondule el pelo como lo había hecho el día de año nuevo, pero esta vez dejando mi pelo suelto. Terminé maquillandome lo mas sutilmente que me fue posible, pero marcando mis ojos para que resaltaran.

***

Los últimos minutos de espera fueron los peores de todos. Parecía que se estiraban al máximo y que ese tope no llegaba. Estaba nerviosa, sentía calor en todo mi cuerpo, cada vez mi habitación me parecía mas pequeña, como si las paredes hubieran decidido estrecharse. Lo único que quería era salir de ahí cuanto antes.
Me fui de casa media hora antes de la hora en la que había quedado sabiendo que con quince minutos me bastaría e incluso me sobraría para llegar al lugar.
Intenté andar los mas lento posible para que no me tuviera que quedar un cuarto como un monigote allí parada, pero parecía que mis pies tenían otro plan para mi, y en diez minutos ya estaba en mi destino.
Utilicé los veinte minutos que me sobraban para tranquilizarme y pensar en lo que le iba a decir. Sonreí ante la idea de que cuando esta conversación se acabara estaríamos juntos. Eso me dio fuerzas hasta que le vi aparecer.
Como si me hubieran dado un puñetazo en el estomago derrepente sentí que todo el aire de mis pulmones se escapaba al verle caminar hacia mi, y cuando lo tuve enfrente de mi pareció volver derrepente haciendo que mi respiración se acelerara como nunca lo había hecho.
Ahora era cuando me preguntaba como no me había dado cuenta si solo con verle caminar hacia mi cuerpo respondía de esta manera. Al final era verdad que el amor cegaba a las personas.
- Hola
- Hola
Me sentía tonta. Le miraba embobada como si en vez de saludarme me hubiese dicho lo mas bonito que cualquiera se pudiese imaginar. Quería comportarme como una persona normal y decirle lo que le había venido a confesarle, pero las palabras parecían haber volado con mi sentido común.
- ¿Estas bien? - me preguntó al ver que no decía nada
- Si
Intenté recomponerme y actuar como lo hacia normalmente aunque era difícil ahora que lo tenia delante.
- Me estas poniendo nervioso - me dijo sonriendome
"Si tu supieras como estoy yo" A mi lado un flan parecería que estaba quieto, no podía dejar de mover mis pies o tocarme las pulseras que llevaba en el brazo derecho, todo intentando buscar algo que me tranquilizara.
Quería decírselo ya, pero sentía que si se lo decía así derrepente se asustaría o pensaría que estaba loca, así que decidí tantear el terreno primero.
- Quería pedirte perdón, el otro día me pasé contigo, no debí ponerme histérica como lo hice.
- Ah, tranquila - me extrañó su actitud. No se, es como si hubiese estado esperando otra cosa y eso le hubiese decepcionado.
- No, tu tenias razón para enfadarte y yo te grité.
- Vero, no te disculpes. Todo esta bien, en serio.
Él con sus palabras cada vez me convencía mas de que había elegido bien, de que solo con él lograría ser feliz y que mis dudas se alejaran de una vez por todas.
Por mucho que había puesto obstáculos en nuestra relación no había habido día en el que él no estuviera ahí, nunca me había fallado aunque tenia todo el derecho a hacerlo, y aun ahora seguía pensando antes en mi felicidad que en la suya.
- No, no esta todo bien. Tu siempre has estado para mi y yo te he fallado.
- Yo siempre estaré ahí para ti
- Lo se - dije sonriendole. Había llegado la hora - Cuando te conocí nunca me plantee que esto pudiera pasar, que llegara a sentir esto que siento por ti, era algo imposible. Y un día derrepente llegaste a mi y cambiaste mi mundo tal y como lo conocía, hiciste que las cosas que veía complicadas se volvieran sencillas. Estar contigo siempre fue como respirar, ten natural que me daba miedo ponerle nombre a lo que sentía. Se que me ha costado decírtelo, pero eres tu al que quiero a mi lado, se acabaron las dudas.
No me esperaba la reacción que tuvo. Cualquiera hubiera pensado que al haberlo elegido se hubiera alegrado, hubiera venido a donde mi y me hubiera besado. Sin embargo él no lo hizo, se quedó quieto mirándome fijamente a los ojos y con la duda en ellos. Al principio me dolió pensar que igual no creía nada de mis palabras, pero luego entendí que no era por mi. Entonces como su mirada las hubieran invocado las imagenes vinieron a mi.
" Me había levantado después de esa horrorosa noche, tanto pensar había hecho que el cansancio siguiera en mi cuerpo y en mi mente, pero tenia que arreglar esto cuanto antes.
Me levanté de la cama y ande hasta mi escritorio para coger mi móvil. Marqué esos números que ya me sabia de memoria sabiendo que esta posiblemente seria la ultima vez que los marcara.
- Hola - sonó una voz al otro lado del teléfono
- Hola ¿podemos quedar? Necesito hablar contigo.
- ¿Te viene bien a la tarde?
- Preferiría hablarlo ahora
- A las doce en el parque de al lado de tu casa
- Esta bien. Adiós
- Adiós
Me vestí con lo primero que encontré, no estaba de humor para andar probándome modelitos para lo que iba a hacer. Es mas, intentaba pensar lo menos posible en eso. Las palabras que iban a salir de mi boca no iban a ser buenas y todavía no estaba mentalizada para el momento. ¿Podria ver el dolor en sus ojos?
Salí de mi casa y en unos diez minutos ya había llegado al parque. Él ya estaba ahí, sentado en un banco mirando como los niños corrían de un lado a otro.
- Hola - dije sentándome a su lado y mirando en la misma dirección que lo hacia él.
- Hola, bueno ¿que es lo que me quería decir?
- Vamos a dar un paseo
No sabia como se iba a poner de feo la cosa, pero no me apetecía tener publico cuando pasara. Así que me levanté del banco y ande sin rumbo fijo.
Noté como me seguía al ver que yo no paraba de andar. Fue un camino en silencio hasta que lo interrumpió.
- Vero, te conozco. Se que te pasa algo así que sueltalo. - me cogió del brazo e hizo que me pusiera delante de él.
- No se como decírtelo - no podía decírselo mirándole a los ojos. Intentaba sacar fuerzas de donde fuera pero no lo conseguía.
- Lo has elegido a él
No era una pregunta, era una afirmación que me dolió. Sonó tan seguro, como si lo hubiese estado pensando todo este tiempo. ¿Lo había visto él antes que yo?
Un nudo se empezaba a forma en mi garganta y las lágrimas amenazaban con quererse salir de mis ojos. Levanté mi cabeza, despegando mis ojos del suelo de la calle, y le miré a él. Veía el dolor en sus ojos lo que me derrumbaba aun mas.
- Si - y con eso mi voz se quebró.
Nos quedamos unos instantes en silencio en los que solo nos mirábamos. La calle, la gente, todo había desaparecido. Solo estábamos él y yo.
Ahora me preguntaba si había elegido bien, sabia que si, pero ver tanto dolor en sus ojos... No podía hacer como si nada y marcharme y simplemente olvidarme de él. Pese a que mi cabeza me decía que no lo hiciera, lo hice, le abracé todo lo fuerte que pude mientras sentía las lágrimas correr libremente por mis mejillas.
- Todo estará bien - me repetía en el oído mientras movía su mano arriba y abajo por mi espalda.
- Lo siento - dije rompiendo en llanto.
- No pasa nada - sabia que sus palabras eran falsas por llamarlas de una manera al igual que lo hacia para que yo me sintiera mejor ¿como podía estar rechazando a alguien que me quería tanto, que se preocupaba por mi?
- Claro que pasa
- ¿Sabes? Aunque no estés conmigo me alegro de que estés con él, siempre te ha cuidado y se que te quiere, lo noto.
- Gracias
- Ei, ¿para que están los amigos? - dijo intentando poner algo de humor al asunto
- Sabes que te quiero ¿no?
- Lo se "
Ahí murió mi recuerdo haciendome volver al presente.
- Se ha acabado. - dije contestándole a la pregunta que no había formulado
- ¿Estas segura?
- Por una vez se que no me voy a arrepentir. Estoy segura de que lo que siento no es algo pasajero, no hubiera luchado tanto para que esto siguiera adelante sino fuese de otro modo. Te quiero. Desde el primer día que te vi y me ayudaste desde ese momento ya me fije en ti, y después en el pueblo cuando tu siempre estabas ahí para recogerme cuando me caía en pedazos. Te quiero porque has estado luchando por mi aunque sabias que seguramente la batalla la tenias perdida, porque siempre pones mi felicidad por encima de la tuya. ¿Es tan difícil de entender?
Y ahí si llegó el momento que tanto había estado esperando esta tarde. Como si le hubiese empujado el aire vino practicamente corriendo hacia mi. Atrapó mi cara entre sus manos y me besó de esa forma que tanto había deseado que lo hiciera estos últimos días. Dulce pero con pasión, haciendome sentir la chica mas especial del mundo y haciendo desaparecer este.
Por fin tenia a mi chico.
- Te quiero Vero
- Te quiero Xabi
Querido diario:
No ha sido fácil pero lo he conseguido. Tengo a Xabi a mi lado de una vez por todas. No digo que por un momento no dudara de si estaba haciendo lo correcto cuando vi el dolor reflejado en los ojos de Dani, pero cuando estaba hablando con él también podía ver que cuando me dijo que Xabi era bueno para mi sus palabras eran ciertas, y en cierto modo eso me dio una pequeña esperanza de que todo puede ser mas o menos como antes.
De todas formas estoy feliz y supongo que el tiempo lo curará todo, yo por ahora voy a disfrutar de todos los momentos que pase con mi novio. Suena tan raro, pero cuando lo he oído de la boca de Xabi me ha sonado a música celestial. ¡Xabi es mi novio!
Todas la piezas encajan a la perfección y eso me llena de alegría. No puedo pedir mas.

sábado, 23 de junio de 2012

Capitulo 24 - La decisión

Una semana fue lo que tardé en reconocer lo que había pasado, siete días para poder pensar en ello sin romperme en mil pedazos. No había tenido noticias de ninguno de los dos desde el día de la cena, practicamente había estado aislada este tiempo en mi propio mundo por lo que no me extrañaba no haber oído nada de nadie. Necesitaba pensar en todo lo que había pasado con Dani, en como habíamos acabado de esta manera, en Xabi y en como poco a poco se había metido en mi y se había ganado mi corazón.
Todavía no estaba muy segura de lo que sentía, no podía estar enamorada de dos personas. Alguno tenia que ganar al otro. No podía sentir lo mismo por los dos. No podía ser posible que los dos tuvieran la mitad de mi corazón, si algo me habían enseñado es que nunca había dos mitades iguales, el pedazo de uno seria mas grande que el otro, ahora solo me quedaba averiguar quien tenia ese pedazo. Xabi o Dani uno de ellos lo tendría, pero ¿cual?.
Durante estos cuatro últimos meses me había estado engañando, intentando no ver lo que sentía, intentando ocultar la verdad porque sabia que en el momento que la venda cayera de mi ojos y me cansase de mentirme todo cambiaria y ya no habría marcha atrás. Pensándolo ahora me sentía tonta por no haberlo visto hasta que no me choqué contra el suelo y estuve en una situación insostenible. Solo así había sido capaz de admitir mis sentimientos.
No me arrepentía de haberlo hecho, pero no estaba feliz por lo que había pasado después de sincerarme. Decían que cuando lo hacías te sentías libre, como si te hubieses quitado un gran peso de encima. Yo, no sentía nada de eso, me ponía a pensar que era lo bueno que esto me había traído y no encontraba nada. Para mi, solo significaban mas problemas en mi vida. Mi novio ya no lo era. Xabi seguía estando como ahí como siempre, pero ya no era lo mismo. Esas dos palabras que él me habían dicho cambiaba completamente el asunto.


***

Puede que fuese porque Mireya y Alex no me dejaban de dar la lata o porque en mi interior sabia que era lo correcto, pero ese día fui dispuesta ha hablar con Dani y Xabi. No tenia ni idea de lo que les iba a decir, no me había atrevido a estudiar algo en plan discurso porque sabia que a la hora de la verdad me daría igual cuantas horas me había pasado en frente del espejo ensayando las palabras que iba a decir porque no serian ninguna de estas las que al final diría. El que me daba mas miedo o bueno me intimidaba mas era sin duda Dani, no habíamos acabado bien tanto que no nos llegamos siquiera a esa definición, todo había sido muy frío y en un momento habíamos echado toda nuestra historia juntos por tierra.
- Dani ¿podemos hablar?
Había ido a donde estaba él hablando tranquilamente con otro chico del instituto. No tenia muy claro como se llamaba, me sonaba algo así como Borja pero no estaba muy segura. Normalmente le veía en los pasillos y algún día por la zona de fiesta, pero nunca habíamos hablado.
Yo no era de esas personas que iban interrumpiendo a dos personas que estaban hablando, prefería esperar a un momento en el que la persona estuviera solo, pero tenia tantas ganas de quitarme esto de encima que no me importó que estuviera ocupado. No lo habría hecho si no lo hubiese creído necesario, desde esa noche no habíamos coincidido mucho y las cosas cada vez estaban mas raras entre nosotros. Tenia que actuar rápidamente.
No me contestó, le dijo cuatro palabras a Borja quien asintió y se marchó de ahí no sin antes despedirse de mi. Intente sonreirle por haberme hecho ese favor, pero creo que no obtuve muy buen resultado, estaba tan nerviosa por hablar con Dani que mi sonrisa se había quedado en un intento de esta.
Dani vino caminando hasta donde yo estaba esperándole con las manos en los bolsillos de sus pantalones. Podía decir que según venia a mi sentía que sus pasos no podían ser mas lentos, parecía que la distancia que nos separaba era mas grande de lo que realmente era. No sabia como Dani estaba tan tranquilo, caminando seguro, a lo que esperaba que fuera una aclaración de nuestra situación. Seguramente yo era todo lo contrario que él, jugaba con el bajo de mi camiseta enrollándolo entre mis dedos y haciéndolo lo mas disimuladamente posible para que no se enterara todo el mundo de que estaba histérica.
Al final de lo que pareció una eternidad Dani se paró enfrente de mi esperando a que las palabras salieran de mi boca.
- Dani... yo no se que decirte - Si, no era un muy buen comienzo, pero tenerlo enfrente mirándome fijamente hacia que cualquier frase coherente que pudiera decir volara lejos de mi alcance - No se que me pasa por la cabeza, no se por que estoy tan confundida con esto. Sabes que lo que menos he querido hacer siempre es hacerte daño, y se que lo hecho. No sabes cuanto lo siento. Soy una novia terrible, no se que me pasó en la cena. Te ju...
- No jures nada de lo que te puedas arrepentir - me interrumpió Dani.
Me quedé paralizada, no me creía lo que había pasado. Había visto antes a Dani enfadado, no era la primera vez que discutíamos, pero esas palabras y la forma en la que las había dicho hicieron que me preguntara quien era esa persona que tenia delante de mi. Ni siquiera cuando cortamos por primera vez, esa en la que tenia grandes motivos para enfadarse, había sonado de esta manera. Podía palpar el rencor en su voz, era como si con cada palabra que me decía me echara en cara todo lo que se había guardado para él durante todo este tiempo.
- ¿Que te pasa? - pregunté todavía sorprendida.
- ¿Como que qué me pasa? Me pasa que mi novia me ha estado engañando desde vete tu a saber cuando con el chico al que creía mi amigo. ¿Os lo habéis estado pasando bien a mi costa?
- No ha sido así...
- ¿Ah no? Y como a sido si se puede saber
Cada vez me molestaba mas la actitud de Dani, me daban ganas de saltarle yo con mil reproches pero sabia que si yo también me alteraba esto acabaría siendo un completo desastre. Pero ¿como quedarse callada cuando te están atacando continuamente y no te dejan explicarte?
Esto no estaba saliendo como debería, se suponía que íbamos a arreglar las cosas y esto solo parecía empeorar la situación. Cada vez me veía mas al borde de un ataque de nervios y cada momento que pasaba era algo que se ponía mas en contra de nosotros.
- Yo no he tenido nada con Xabi y cuando lo tuve no estábamos juntos. Y si sabes algo de lo que pasó entre Xabi y yo fue por que yo te lo conté. ¿Sabes por que lo hice? Porque quería que esto saliera bien, no quería que pasara lo mismo de la primera vez.
- Ya veo lo bien que ha salido.
Esas palabras realmente me habían dolido en lo mas profundo de mi ser. Era como si hubieron pellizcado a mi corazón dejando un dolor que parecía no desaparecer. Como cuando tu madre te daba una bofetada y tu no la veías venir, solo que esta vez era peor. Quien había causado ese dolor había sido una persona de la que nunca me lo hubiera esperado. Esas palabras que parecían dardos clavados en mi piel habían hecho que todo la paciencia, la calma que me quedaba se apagara. Me había herido tanto que ya no estaba dispuesta a callarme aun sabiendo que esto seria el caos definitivo.
- Ese es justo el problema Dani. No se que te pasa ultimamente, pero no eres tú, te comportas raro como si pensaras que te voy a engañar si te das la vuelta.
- ¿Ahora el problema soy yo? Yo no he sido el que ha dudado de lo que sentía por su novia, has sido tu.
- No. No te estoy echando la culpa, te estoy diciendo lo que pienso - intentaba calmarme, hablar tranquilamente, tener paciencia, pero cuanto mas hablaba mas me costaba - ¿Crees que a mi me gusta dudar de lo que siento? No, porque se que haga lo que haga alguien saldrá herido y no quiero ve a nadie sufrir por mi culpa.
- Quizás llegues un poco tarde para eso - dijo Dani antes de irse y dejarme ahí sola.
Al decir esas palabras me había mirado fijamente y juro que por un momento pude ver a través de esos ojos. Pude quitarle esa actitud que utilizaba como coraza y ver al Dani que antes solía ser, del que yo había estado enamorada tanto años. Pude ver el dolor y el sufrimiento por toda la situación que se estaba formando, vi el miedo por un segundo antes de que la coraza volviera a su lugar y se marchara lejos de mi.
Ver a Dani tan vulnerable aunque hubiese sido por unos segundos me había desecho el alma. Me sentí pequeñita igual que una cría indefensa que lo único que quiere es volver con su papá porque sabe que ahí estará a salvo. Pero yo no podía hacer eso, tenia que dar la cara. Tenia que madurar y dejar todas las niñerías, todas las inseguridades atrás.
"Quizás sea demasiado tarde" "Quizas si hubieras escuchado a tu corazón antes" "Eres una cobarde, has sido una cobarde toda tu vida, has estado toda tu vida escondiendo y yendo a lo seguro por miedo a perderlo todo" "¿Que has conseguido con eso? Nada""Has estado tan pendiente de mentirte a ti misma que no has sido capaz de ver lo que tenias" Esta era la realidad.
Me quedé hay unos minutos mas recriminandome por todo lo que no había hecho, por todo lo que había dejado pasar.
- Vero, Vero - oí una voz que me estaba llamando, había estado así por unos segundos y aun no le había contestado ¿es que no se iba a cansar?
- ¿Que? - dije ya exaltada.
- ¿Estas bien? - preguntó confuso
- No, no estoy bien. Nada esta bien. Todo esta mal.
- Respira, calmate.
- ¿Tu crees que me puedo calmar según están las cosas? Mi novio ya no es mi novio. Él cree que le he estado engañando todo este tiempo contigo y ¿tu vas y me dices que me calme?
- Ya se le pasará, solo esta enfadado. Además que mas da, que crea lo que quiera, tu y yo sabemos que no es verdad.
- Pero me dijiste que me quería y luego vas y me besas. Lo liaste todo mas.
- ¿Que querías que hiciera, quedarme siempre en segundo plano esperando a ver como te ibas con él? Siento que te moleste y que te haya complicado las cosas, pero no me arrepiento de haberlo hecho y de haberte dicho que te quería por que es la verdad y lo sentía así.
- No tenias derecho, sabias que estaba mal por lo de Dani.
- ¿Que quieres que te diga?
- Nada, ya da igual - me intenté ir pero él me sujetó del brazo.
- Vero
- ¿Que?
- Hablame
- ¿Que quieres que te diga? - dije imitándolo
- Lo que piensas.
- Pienso que desde que has entrado en mi vida todo se ha descontrolado. Antes tenia mis dudas pero ahora parecen minucias comparadas con las que tengo en este momento. No dudaba por lo que sentía por Dani porque no concebía la idea de que otro chico me hiciera sentir lo que sentía por él, no me sentía culpable por hablar con otro chico ni quería besar a otro que no fuera mi novio porque ni siquiera lo veía posible. Lo tenia todo, todo lo que me hacia feliz lo tenia a mi lado.Pero llegaste tu e hiciste de mi vida un rompecabezas - Mis palabras podían haber sonado como una declaración de amor si no fuera porque no había ningún rastro de cariño o felicidad en mis palabras, sino de frustracion y de impotencia - ¿eso era lo que querías saber?
- Siento que pienses eso.
Esta vez cuando intenté marcharme no me lo impidió, ni siquiera hizo el amago de agarrarme. Absolutamente nada.
Me fui ahí sin pensar en lo que acababa de decir. Tenia tanta rabia y frustracion por la discusión con Dani que no me había parado a pensar en las palabras que le había dicho a Xabi.
Mi madre siempre me decía que las personas teníamos un colador en la cabeza y que nuestras palabras tenían que pasar por ahí para pensar en lo que íbamos a decir y no arrepentirnos de lo que íbamos a soltar por la boca. Al parecer mi colador se había roto y pronto llegaría la culpa.

***

El arrepentimiento y las ganas de tirarme de los pelos por bocazas no se hicieron esperar. Antes de llegar a mi casa ya había empezado a mostrar los primeros síntomas de la metedura de pata crónica.
Desde que había discutido con Dani mi humor se había vuelto negro y sentía como una especie de tormenta encima de mi cabeza, me molestaba pero intentaba ignorarlo. Lo que no pude ignorar fueron los pequeños flashes que me empezaron a venir de camino a casa.
Pequeños pedazos de la "conversación" con Xabi me bombardeaban. Eran como ráfagas de imagenes que se instalaban en mi cerebro. De su cara, de mis palabras, de sus ojos... Los pequeños detalles que en su momento no había podido ver porque estaba cegada por la rabia ahora estaban claros. Podía ver el dolor de Xabi cuando le había dicho esas ultimas palabras, cuando había soltado todo lo que sentía sin pararme a pensar en las consecuencias que tendrían.
Ese día me había levantado con la intención de arreglar las cosas con Dani y Xabi y lo unico que había hecho era estropearlo aun mas.
Lo de Dani casi lo había visto normal, él seguía con esa actitud que tanto me molestaba y lanzaba acusaciones sin pararse a pensar en lo que decía. Cada vez que me intentaba explicar el saltaba con otra cosa y no me daba la oportunidad a decir nada. Parecía que quería desahogarse de todo lo que llevaba dentro, de todos sus reproches y eso hizo que yo me alterara y la cosa terminara mal. Muy mal.
Cuanto mas pensaba en lo que había pasado con Xabi peor me sentía. Había pagado toda mi frustracion con él cuando el no se lo merecía. Lo peor era que yo con Xabi no tenia un problema propiamente dicho, nuestro único "problema" todo este tiempo había sido que no nos habíamos aclarado con nuestros sentimientos, pero creo que con lo que había pasado esta mañana ya teníamos uno.

Querido diario:
Me he pasado toda la tarde pensando en lo que he hecho. Son las dos de la mañana y todavía no he dormido ni un segundo intentando sacar una conclusión de todo esto. Creo que ya es hora de dejarlo todo claro de una vez por todas.
Fui a hablar con Dani y estaba molesto como era normal y comprensible, pero luego me empezó a acusar de todas esas cosas y me molesté yo también. Empezó a tener otra vez esa actitud que tan nerviosa me pone y ahí comenzó el desastre. Me enfadé como nunca lo había hecho con él, me intenté calmar pero era difícil cuando me hablaba de esa manera. No me gustaba que me acusara de cosas que no eran ciertas. Yo también podría pero no lo hice.
Luego vino lo de Xabi, estaba mal por lo de Dani y lo pagué con él sin razón aparente, practicamente lo acusé de ser el culpable de que lo mio con Dani no fuera bien. He estado pensando y creo que me he comportado con él igual que lo hizo Dani conmigo. No le dejaba hablar solo le acusaba y le acusaba sin darle tiempo a asimilar mis palabras. No he sido nada justa con él.
He decidido ser sincera conmigo misma y dejar de mentirme. Por una vez he sido completamente sincera conmigo y he llegado a una conclusión.
Los dos son muy importante para mi, los quiero a los dos y siempre los querré, y aunque me gustaría quedarme con los dos se que no es justo para ninguno. Por eso tengo que decidir y sé que no estaría completamente feliz si uno de ellos no estuviera en mi vida.
Es la hora de que mi corazón decida.

jueves, 21 de junio de 2012

Capitulo 23 - El mundo del reves

Depende de ti. Esas habían sido las palabras de Dani, las ultimas que había dicho antes de verle salir por la puerta de mi casa sin mirar atrás. Todo dependía de mi, su felicidad o la de Xabi, las dos dependíande mi respuesta. La respuesta que todavía no había dado. No había hecho falta hacerlo, mi silencio lo había dicho todo.
Todavía me parecía irreal lo que había pasado. Discutir de esa manera con Dani sin venir a cuento, que Xabi hubiera aparecido en el momento justo para que las cosas empeoraran aun mas...
Es posible que si Xabi no hubiera estado en ese momento, si no hubiera entrado tan derrepente, las cosas hubieran ocurrido de otra forma. Puede que solo se hubiese quedado en una discusión por los celos que sentía Dani, que se nos hubiera pasado horas después y al día siguiente hubiéramos estado como siempre, pero no fue así. Xabi si estuvo ahí y yo me quedé congelada al oír la voz de Xabi detrás de mi. Cuando lo oí todo rastro de poder negar las acusaciones de Dani desaparecieron, no era capaz de mentir delante de Xabi. No podía hacer como si nada y decir que las dudas que había tenido sobre Xabi no eran mas que tonterías y que nunca me había planteado ser algo mas que amigos con él. No podía mirar a los ojos a Xabi y decirle eso.
Había mirado a Dani y luego a Xabi, y ahí había llegado mi perdición. Me quedé callada lo que para Dani fue como si hubiera dicho que si. Al fin y al cabo dicen que el que calla otorga, y si no lo había negado según esas palabras salieron por su boca era por algo.
La situación no mejoró cuando Dani empezó a avanzar hacia mi puerta y yo no moví ni un músculo para intentar pararle. ¿Que le iba a decir? Lo único que él había querido escuchar en toda la noche yo me veía incapaz de decirlo con Xabi delante, así que me quedé ahí viendo como se marchaba mientras mi corazón se encogía y las lágrimas empezaban a resbalar por mis mejillas.
La impotencia, el enfado que sentía contra mi, la rabia de sentir lo que sentía, todo eso hacia que no me pudiese mover.
Tenia a Xabi justo detrás de mi y no era capaz de darme la vuelta para enfrentarle. ¿Que le iba a decir? "Siento haberme pasado este mes mareándote, yo lo elegí a él pero por mucho que lo he intentado aun sigues apareciendo en mi cabeza y todavía no tengo claro si eso significa que quiero ser algo mas que tu amiga" ¿Eso le iba a decir? No tenia ningún derecho a entrar y salir de su vida cuando a mi se me antojara y cada vez me parecía que era eso justamente lo que estaba haciendo con él.
- Lo siento - dije dandome la vuelta sin mirarle e intentando salir de esa habitación.
- Vero - me agarró del brazo para que no pudiese huir como pretendía hacerlo - te quiero.
- ¿Que?
- No era así como me hubiera gustado decírtelo, pero quiero que lo sepas. Te quiero Vero.
Todo sucedió muy rápido, tanto que no me dio tiempo a reaccionar. Levanté mi mirada cuando escuché esas dos palabras que habían hecho que mi corazón latiera desenfrenadamente, y ahí estaban esos ojos grises que siempre me miraban con intensidad. No podía creer que esas palabras hubieran salido de su boca, que me las dijese a mi después de todo lo que le había hecho pasar.
No se como pasó exactamente, pero de un segundo a otro nuestros labios se estaban tocando y bailando uno al compás del otro. El beso que tanto había deseado una semana atrás estaba sucediendo, y esta vez Xabi no iba a interrumpirlo, de eso estaba segura.
Ese beso con Xabi no se parecía a ningún otro que habíamos tenido antes. Este expresaba todo lo que sentíamos, el miedo, la alegría, la desesperación, la añoranza... Este beso significaba todo.
Poco a poco nos fuimos separando sabiendo que posiblemente no se volvería a repetir un momento como este entre nosotros, que podía ser nuestro ultimo beso. Y como la semana anterior fue Xabi el que rompió el contacto.
- No lo olvides - dijo acariciando mi mejilla y dándome un corto beso en los labios.
"¿Como lo voy a olvidar? ¿Tu sabes lo que significa esto para mi?" "Ni en un millón de años podría olvidar este momento" eso era lo que quería decirle y sin embargo ninguna palabra fuer pronunciada por mi. Me quedé asintiendo como una tonta mientras sentía el dolor que se hacia cada mas fuerte en mi pecho.
Él seguía allí y yo no podía estar ahí. No sentía justo lo que estaba pasando. Este debería haber sido un recuerdo feliz, un momento bonito, pero no era así para nada. Era amargo, no podía disfrutar como lo debería hacer una persona que quiere a otra porque no sabia si lo quería realmente. Era amargo porque Xabi me había confesado sus sentimientos mas profundos y yo no tenia una respuesta para él. Porque esto no solo implicaba que el sentía por mi , sino que si al final él no era el elegido sufriría mas de lo que yo había pensado.
Estos pensamientos hicieron que nuevas lágrima brotaran de mis ojos. No se merecían esto, ninguno de los deberían pasar por lo que les estaba haciendo pensar. Cualquiera en su lugar me hubiera abandonado a la primera de cambio pero ellos seguían ahí día a día, y eso hacia que me sintiera aun peor. Merecían una respuesta pero ¿cual era la adecuada, la correcta? ¿Habia alguna? Ya había tomado mi decisión una vez y mira como había salido.
Me fui del salón antes de que me derrumbara allí mismo y fuera incapaz de salir de ahí. Respirar me dolía y sentía mi corazón en un puño que cada vez se cerraba mas. Sentía que hacia mucho tiempo que no lo controlaba, era como si mi corazón ya no me perteneciera mas a mi, como si no tuviera yo el poder de elegir.
- ¿Ya se ha ido Dani? - me preguntó mi madre cuando me vio de camino a mi cuarto.
- Si, se ha ido - intenté reprimir las lágrimas que intentaban escapar. No quería que mi madre me viese llorar porque sabia lo que implicaría eso, olvidarme de la tranquilidad y seguridad de mi cuarto y tener una larga charla con mi madre del por qué de mis lágrimas.
Fue difícil ocultarlas ante mi madre y mas sabiendo que las palabras que había dicho posiblemente tenían un mayor significado del que mi madre pensaba. Ni yo sabía si esa despedida de Dani había sido la definitiva.
- ¿Estas bien? - dijo mi madre tocandome la mano.
- Si, solo estoy un poco cansada - sin decir otra palabra me fui a mi habitación.
No me había despedido de los padres de Xabi, ni siquiera de él, pero sabia que mi madre  se disculparía por mi ausencia. Normalmente seria yo la que se disculparía por no poder estar presente durante toda la noche, pero hoy no me sentía con fuerzas para nada mas que para arrastrarme hasta mi habitación.
Me había metido en la cama sin tomarme la molestia de ir a por uno de los pijamas que estaban guardados en el armario, según me había sentado en mi cama me había quitado los zapatos y me había tumbado mirando al techo. Solo cuando empecé a tener frío me moví metiéndome debajo de las sabanas y tapándome completamente como si estas me fueran a aislar de todo lo que estaba fuera de ellas. No sirvió de nada, no me alejaban del mundo exterior como de pequeña pensaba, todo seguía ahí, el mundo seguía avanzando a su ritmo por mucho que yo no quisiera que eso pasase.
Las imagen es de Dani saliendo por la puerta, la discusión y el beso con Xabi, y mas aun sus palabras habían estado presentes toda la noche torturandome, haciéndome ver que esto el sufrimiento, el dolor me lo había ganado yo solita sin la ayuda de nadie. Eso era una de las peores cosas, sabia que yo tenia la culpa yo y solo yo. No podía culpar a nadie, ni a Dani ni a Xabi, yo había sido la que no me había decidido, la que estuvo mareándoles... Sentía esa necesidad de culpar a alguien, no porque tuvieran la culpa realmente sino por sentir que no todo era por mi. ¿Sabeis cuando de pequeños nadie se ponía de acuerdo por quien había sido el que había roto una figurita? Nadie quería decir quien había sido y era una continua batalla de acusaciones en contra del otro. Bien, pues esa necesidad de culpar a otra lo sentía aunque sabia que yo había sido la que había roto la figurita.
Pasé toda la mañana intentando borrar todo lo que había sucedido la noche anterior pero había sido en vano, parecía que lo tenia grabado a fuego, que tenia una especia de caja indestructible que lo protegía y evitaba que muriera como un recuerdo mas. Cada vez que cerraba los ojos intentando despejar mi mente de cualquier cosa esas imagenes venían, si veía algo que me recordara a ellos los recuerdos también lo hacían. No había forma posible de estar en paz, de librarme de esa tortura y mi cabeza cada vez tenia mas posibilidades de explotar.

***

Me había pasado todo el fin de semana en casa. Salir con los chicos, aunque me parecía una idea tentadora para lograr mi objetivo de despejar mi mente, suponía un gran riesgo de encontrarme con mi problema en vez de encontrar una solución para mis males. Estar con mis amigos también implicaba que seguramente con ellos estarían Xabi o Dani, y para mayor catástrofe podrían estar los dos. Así que quedarse en casa era un buen remedio para evitar que eso pasara.
La parte mala era que esto mis dos mejores amigos no lo iban a dejar pasar por alto. Ellos sabían que a mi no me molestaba quedarme en casa, es mas era bastante casera, pero puede que porque estuve totalmente incomunicada esos días o porque simplemente les pareció extraño, el domingo los tenia llamando a mi puerta.
Si, sonaba precioso que tus dos mejores amigos se preocupara y vinieran a visitarte para saber como estabas. Pues no, era completamente lo contrario. Si, puede que sea bonito y no digo que no, pero no cuando se trata de Alex y Mireya. Uno solo ya era bastante por lo que pasar, con los dos ahí me iban a someter al tercer grado. Iba a ser torturada hasta que no pudiera mas y sacara todo lo que llevaba dentro. Dispararían preguntas y mas preguntas, y yo tenia todas las papeletas para salir herida de ahí. Solo esperaba sostenerme a mi misma cuando acabaran.
- ¿Que ha pasado? - me preguntó mi mejor amiga entrando en mi habitación sin ni siquiera molestarse en llamar a la puerta. Detrás de ella apareció Alex, por lo menos él parecía un poco mas calmado.
- Hola ¿eh? - Mireya había entrado tan directa y tan lanzada a preguntar lo que quería saber que ni se había molestado en saludarme.
- Hola ¿que ha pasado?
- Nada
- ¿En serio? Vale, voy a hacer como si me lo hubiese creído. - dijo sarcásticamente  Mireya - Algo ha tenido que pasar. No me creo que haya sido una coincidencia que justo este sábado ninguno de los tres hayáis salido. Así que dime que pasó.
- ¿Que tres? - si, les iba a costar hasta la ultima gota de sudor sacarme lo que sabia. No es que no quisiera contárselo, es que el simple hecho de recordarlo dolía lo suficiente para que me echara para atrás.
- Venga Vero, te conozco. Se que sabes perfectamente de quienes te estoy hablando.
- Dani y Xabi tampoco han salido este sábado. Pensamos que algo ha tenido que ocurrir para que justo los tres os hayáis quedado en casa. Vero, solo queremos ayudarte, somos tus mejores amigos, puedes confiar en nosotros. - dijo Alex pasando su brazo por mis hombros y atrayéndome hacia el en una especie de abrazo.
- Dani y yo ya no estamos juntos, me dejó el día de la cena. - empecé a llorar al recordar como había pasado.
Me había sentido tan segura con las palabras de Alex que lo había soltado todo. Alex era como el salvavidas al que agarrarse cuando te estabas hundiendo, sus palabras eran capaces de derrumbar todas las barreras que tuvieras levantadas y desarmarte en un segundo. Lo bueno de él era que por muy mal que lo estuviera pasando nunca había visto lastima en sus ojos cuando me miraba, no sentía lastima por mi, él estaba siempre ahí y hacia que la sonrisa aun en los peores momentos fuera posible.
Noté la mirada envenenada que le había enviado Alex a Mireya por su poco tacto. No, no le estaba mirando, pero los conocía lo suficiente para verlos sin ver.
En realidad Mireya no era cruel con sus palabras, puede que un poco directa si, y a veces no se daba cuenta de lo que eso suponía, pero nunca lo hacia con mala intención. Es mas, lo hacia por mi bien. Muchas veces si ella no me metía caña y me decía como estaban las cosas yo no era capaz de sacar nada de lo que tenia dentro. Mireya era como un billete directo a la realidad, ella me hacia ver lo que pasaba y las posibilidades que tenia.
- ¿Que? ¿Estas bien Vero? - me preguntó Alex
- No, pero no puedo volver a atrás - dije riéndome por mi respuesta. Era tan absurdo lo que estaba pasando que solo me quedaba reírme para no derrumbarme mas de lo que ya lo había hecho.
- ¿Pero como pasó? - me preguntó esta vez mas calmada Mireya sentándose en mi cama justo enfrente de mi.
- Ni siquiera lo se. Dani se estaba comportando muy raro durante la cena, parecía que quería poner a Xabi celoso o algo por el estilo, así que cuando acabó la cena nos fuimos al salón para hablar un rato. No hablamos, fue llegar allí y ponernos a discutir sobre Xabi. Yo le pregunté que a que venia esa actitud y el me saltó con que si me gustaba Xabi y que seguramente si no estaría con él me hubiera ido con Xabi hace tiempo. Y esto empeoró cuando apareció Xabi.
- Pero no pasó nada ¿no? Quiero decir entre ellos - se explicó Alex
- No, Dani al ver que no contestaba se fue. Yo no quería que esto acabara así, yo ya había elegido y ¿para que?
- Se que es difícil Vero, pero tienes que pensar a quien quieres de verdad, a quien pertenece tu corazón - me dijo Mireya agarrando mi mano - Tienes que ser fuerte y escuchar lo que tu corazón te dice.
- Lo de Xabi tenia que ser algo pasajero, tenia que olvidarlo.
- Vero, todos sabíamos que lo de Xabi no era para nada algo pasajero. Puede que lo fuera cuando estábamos en el pueblo, pero todo cambió cuando se vino a vivir aquí.
- No se tenia que enamorar, él sabia que estaba con Dani.
- ¿Le puedes culpar?
- No
"Porque yo he hecho lo mismo" Todo este tiempo en el que había estado tan preocupada por él, tan pendiente de él, la razón por la que me dolía verle tan lejos de mi... Ahora tenia sentido. Todas las comeduras de cabeza sobre a quien elegir, la razón de que fuera tan duro escoger con quien quería estar es porque en el fondo sabia que lo de Xabi no era algo pasajero como pensaba. Mi cabeza siempre había dicho que no y al mismo tiempo mi corazón gritaba que si, y ahora es cuando me daba cuenta de que todo este tiempo lo había estado silenciando.
- Si - asintieron mis mejores amigos como si siguieran el hilo de mis pensamientos.
- ¿Por eso me insistías tanto en que pensara en lo que sentía? - le pregunté a Alex
- Si, te conozco. Se que a veces puedes ser tan cabezota que serias capaz de negarte tus propios sentimientos y creo que debes ser justa contigo misma. No hacer las cosas por lo que pienses que pensaremos los demás, hazlo por ti.
- Si, solo queríamos que fueras consciente de lo que eramos conscientes los demás - agregó Mireya.
- ¿Como que los demás? - pregunté asustada
- Puede que tu no te dieras cuenta de como actuabas con Xabi o como lo mirabas, pero desde fuera se notaba que ahí no había una simple amistad. Ni siquiera tratas a Alex como lo haces con Xabi - me explicó Mireya.

Querido diario:
Puede que al final la charla con Mireya y Alex no haya estado tan mal, es verdad que he tenido que recordar cosas que no me apetecía tener presentes, pero ha merecido la pena.
También he descubiertos sentimientos que no tenia y por fin siento que soy totalmente sincera conmigo misma, siento que ya se lo que siento o por lo menos soy consciente de todos los sentimientos que se arremolinan en mi. Claro que encontrar nuevos sentimientos supone que me replantee todo otra vez, esta vez desde otra perspectiva.

lunes, 11 de junio de 2012

Capitulo 22 - Depende de ti

Las vacaciones habían terminado y aunque cada vez volver al instituto me parecía mas tortuoso podría ver a mis amigos después de estar dos semanas sin ellos.
Volvería a ver a Dani y todas las tonterías del casi beso con Xabi se irían lejos.
Dani me había venido a recoger esa misma mañana para ir juntos al instituto y así poder hablar de lo que habíamos hecho en vacaciones.
- ¿Me has echado de menos? - oí a Dani preguntándome detrás de mi.
- Muchísimo - dije girándome para estar de cara a él.
- Me hubiera gustado pasar las Navidades contigo, celebrar el año nuevo juntos para empezar el año besando tus labios.
- Eso lo podemos arreglar - dije acercándome un poco mas a él.
- Llevamos una semana de retraso así que tendrán que ser mas de uno - dijo antes de extinguir el espacio que quedaba para que nuestros labios se tocaran.
Podía pasarme una vida así, solo Dani y yo, era todo lo que necesitaba para ser feliz.
- ¿Que tal en Burgos con tus tíos? - pregunté una vez que nos separamos.
- Frío y echándote de menos - dijo entrelazando nuestras manos - ¿que tal tus vacaciones?
- Bien. Estuve con mi familia, ya sabes juegos de mesa, mucha comida ... lo normal. - dije encogiendome de hombros.
Le iba a contar la cena con los padres de Xabi, pero este se me adelantó. Ni siquiera supe de donde había salido, simplemente apareció, soltó la bomba y desapareció con la misma rapidez con la que había hecho su gran entrada.
- ¡Vero! - Xabi vino corriendo a donde estábamos Dani y yo hablando - Mi madre me ha dicho que te pregunte a que hora va a ser la cena en tu casa.
Me quedé totalmente blanca. No me podía creer que esto me estuviera pasando a mi. ¿Habia peor forma se que Dani se enterara que esta? Lo dudaba.
Xabi estaba tan tranquilo sonriendome mientras esperaba una respuesta por mi parte y Dani me miraba confuso ante las palabras de Xabi.
Le iba a decir a Dani que mis padres y yo habíamos cenado en la casa de Xabi, pero la idea que me había formado de como iba a ser ese momento no se parecía ni de lejos a esto.
- No... no se - dije aún en shock - dile que la llame luego.
- Esta bien - se despidió y entró al instituto.
Seguía helada por lo que acababa se suceder, no podía moverme de ese sitio, parecía que me había quedado clavada al suelo.
Tenia miedo de mirar a Dani, sabía que estaba esperando a que le empezara a contar porque Xabi había venido a preguntarme por una cena en mi casa.
Respiré intentando mostrarme lo mas tranquila que podía en ese momento y me dispuse a hablar con Dani, solo que este me interrumpió antes de que una sola palabra saliera por mi boca.
- Pensé que me habías dicho que habías estado con tu familia pasando las Navidades.
- Y lo hice, solo que un día mi madre me dijo que había visto a Xabi y quedamos. - no había nada malo en quedar con Xabi, pero según me lo estaba pintando Dani parecía todo lo contrario - Él iba a pasar solo las vacaciones con su familia y yo con la mía, así que pensamos que seria una buena idea juntarnos todos para cenar el día de noche vieja.
- ¿Y por que Xabi a hablado de una cena?
- Pues porque nuestros padres se llevaron bien y quedaron para repetir la cena, pero esta vez se va a hacer en nuestra casa.
- ¿Va a ir Xabi?
- Supongo que si
- No me gusta
- ¿Estas celoso? - pregunté riéndome
- No - dijo apartando la mirada
- Si, si que lo estas - dije acercándome a él - No tienes nada de lo que preocuparte, estoy contigo.
Con todo esto la relación de Dani y Xabi se había enfriado mucho, se hablaban lo justo y necesario ya que eran compañeros de mesa y estaban en el mismo grupo, dudaba que si no fuera por eso se intercambiaran alguna palabra. Ya nada era lo mismo entre ellos. Me sentía mal ya que era yo la causa por la que no se llevaban como antes, yo era la razón de sus piques y lo de la cena hizo que estos aun aumentaran mas.
Dani se había pegado mas a mi y no de una manera buena precisamente, no es que quisiera estar mas tiempo conmigo, era que no se fiaba de Xabi y lo quería tener todo controlado, quería demostrarle que yo estaba con él y que Xabi no se podía acercar a mi. Nunca Dani se había comportado así, en todo el tiempo que le conocía nunca había dado señales de ser celoso ni de competir con alguien por una chica aunque también puede ser que fuese porque siempre había tenido a la que quería.
Era absurdo, yo estaba con Dani y aun así él mostraba esa actitud de protección hacia mi alejándome de Xabi como si me fuera a robar de su lado o algo parecido. Me sentía como una recompensa que ganaría el que mas testosterona soltara.
Según pasaban los días y el viernes  se acercaba me sentía mas presionada. No es que Dani me lo estuviera poniendo fácil con esto de la cena, se pasaba el día preguntándome por cosas que ni yo podía responder, desde lo que haríamos hasta a que hora se quedaría y obviamente pasando por los mínimos detalles.
Me sentía controlada, como si yo hacia algo fuera de lo que le había dicho a Dani que íbamos a hacer estaría haciendo algo mal, le estaría mintiendo. Y todo empeoró cuando llegó el mismísimo viernes.
- Hoy podríamos salir, ir al cine, dar una vuelta... - me propuso Dani
- No puedo, sabes que tengo la cena.
- Si son tus padres y los de Xabi los que quieren verse y cenar juntos no notaran que no estas, así que puedes venir conmigo.
- Dani, voy a ir a la cena - recalqué la palabra cena. No entendía porque había estado tan pesado con la dichosa cena, pero cada vez mi paciencia se agotaba mas y mas. - No se por que te molesta tanto.
- Porque no me fió de Xabi, no me creo que le hayas dicho que me elegías a mi y se haya cruzado de brazos si hacer nada, que se haya apartado sin mas. Yo lucharía por ti aunque me hubieses dicho que no.
Con lo que acababa de decir Dani tenia los sentimientos contrariados. Por un lado me parecía bonito y había hecho que mi corazón diera un bote de alegría oírle decir que lucharía por mi aunque le hubiese rechazado, pero por el otro aun seguía algo molesta por su actitud con Xabi.
- Pues él lo ha hecho así que dejalo ya. - me calmé un poco, no quería empezar a discutir - No hay nada entre Xabi y yo. Somos amigos y vamos a cenar con nuestros padres, ya está.
- Entonces si solo sois amigos y solo es una cena... llevame.
- Esta bien - acepté.
No había pensado en lo que había dicho y en lo que eso significaría que Dani viniera a la cena.
Solo había aceptado para que Dani viera de una vez por todas que no tenia por que estar celoso. Esta bien, puede que tuviese un pequeño lapsus con Xabi, pero no había pasado nada. Xabi tenia claro que yo estaba con Dani, y no intentaría nada conmigo delante de él. Solo esperaba que a Dani no le diera un ataque de celos durante la cena.
Cada vez me arrepentía mas de haberle dicho a Dani que viniese ¿y si empezaban otra vez con el concurso de machitos? Una cosa era en el instituto y otra muy distinta era delante de mis padres y los de Xabi. Además Xabi todavía no sabia nada de lo de Dani así que le cogería totalmente por sorpresa.
Dani fue el primero en llegar y me relajó ver que estaba tranquilo, cosa que en estos últimos días no había sido muy frecuente en él. Puede que al final la cena no saliera mal.
- Ei, llegas pronto - dije saludándolo con un corto beso
- Así tendremos mas tiempo para estar juntos - dijo rodeandome la cintura y llevándome dentro de la casa. Me besó en el cuello, luego la mejilla ahí fue mi perdición. Sabia que me estaba tentando y yo quería ser tentada así que me perdí en sus labios.
- Siempre es un placer verte Dani - dijo mi padre sobresaltandonos haciendo que nos separásemos a la suficiente distancia como para que no nos pudiésemos tocar.
- Lo mismo digo - le respondió a mi padre completamente rojo
- Vero, ha dicho tu madre que le ayudes a poner la mesa.
No sabia si era verdad o solo era una escusa para que mi padre le diese la "conversacion" a Dani, pero yo huí antes de que eso me salpicara a mi también.
Aunque mi padre no estuviera mucho en casa sabia perfectamente lo que pasaba en ella, obviamente se había enterado de mi relación con Dani. Desde que había vuelto había estado muy pendiente de mi, de mis reacciones... creo que esperaba que hiciera algo fuera de lo común, pero yo seguía igual que siempre. Luego me enteré de que era porque mi madre se lo había contado todo, y lo que había pasado con Tom había hecho que lo convirtiera en mas protector en lo que a los chicos se refería. Con suerte no seria muy duro con Dani, después de todo él había sido el que me había salvado cuando estaba con Tom.
Ayudé a mi madre a poner la mesa tal y como me había dicho mi padre, así que igual al final no era una encerrona. Puse la mesa poniendo un plato mas de los íbamos a ser al principio, pero nadie se extrañó de mi acción. Ese mismo día nada mas llegar a casa había avisado a mi madre de la nueva incorporación a mi mesa. Pensé que se iba a enfadar un poco conmigo porque a mi madre no le solían gustar estas sorpresas tan inesperadas y menos cuando a cenas se refería, pero sin embargo no me dijo nada.
Al final si hubo charla entre mi padre y mi novio pero al parecer no duró mucho porque aparecieron en el comedor cuando yo todavía estaba terminando de poner la mesa. Todo parecía estar bien, mi padre me dio un beso en la frente y se metió en la cocina, y aunque aun notaba a Dani algo nervioso por la conversación con el que era su suegro me sonrió para mostrarme que no había ningún problema.
A las nueve y media, tal y como habíamos acordado con nuestros invitados, aparecieron por la puerta. Mis padres fueron a recibirles mientras yo revisaba que todo estuviera en su sitio.
- María, Alberto, bienvenidos a nuestra casa. - les saludó mi padre.
- Xabi, Vero esta en el comedor - oí como le decía mi madre.
Desde el comedor podía escuchar claramente como mis padres hablaban con los de Xabi en la entrada, y el ruido de unos pasos que se acercaban a donde estaba, bueno a donde estábamos.
- Hola Vero - levanté la cabeza cuando oí mi nombre y me encontré con la mirada de Xabi. Él estaba con una sonrisa radiante en la cara.
- ¡Xabi! - dije yo correspondiendo a su sonrisa - ¿que tal estas?
- Bi... ¿Dani? - dijo mas como una pregunta, parecía que no se creía que estuviera ahí.
"¿Y como lo iba a saber si no se lo contaste?" "No le avisaste de que tu novio también iba a ir". Hasta ese momento Xabi no se había percatado de que Dani estaba unos pasos detrás de mi. Literalmente había sido ver que estaba ahí y borrarsele la sonrisa de la cara. La confusión de Xabi era palpable y yo me empezaba a sentir incomoda con esta situación. "Deberías haberle avisado, hubiera sido menos incomodo"
- Hola Xabi - dijo Dani riéndose por la confusión que había causado su aparición. Se puso a mi altura y me rodeó la cintura con su brazo. - ¿Todo bien?
Dani solo había hecho esa pregunta para molestar a Xabi, no podía ser casualidad que se acercara a mi, me rodeara con sus brazos y le preguntara a Xabi si todo estaba bien con una sonrisa brillando en sus labios. Si esto era un juego no estaba dispuesta a jugar. No iba ser el objeto de pique entre esos dos.
Xabi se quedó mirando un rato el brazo que rodeaba mi cintura antes de hablar. Podía jurar que si fuera por como lo miraba el brazo de Dani hubiese salido ardiendo, pero al parecer a este le causaba gracia la situación.
- Bien - dijo completamente serio.
La tensión en esa habitación podía cortarse con cuchillo sin ningún problema. Quería decir algo para que esos dos se calmaran, pero me daba miedo que cualquier cosa que dijese o hiciese fuese motivo de otra discusión u otro pique. Por suerte nuestros padres entraron a escena en el momento justo haciendo que nuestra atención se dirigiera a ellos.
- Vero, ¿que tal estas? - me preguntó el padre de Xabi
- Muy bien gracias - sonreí aliviada al ver que todo se había relajado.
- Eras Dani ¿verdad? - preguntó Alberto al aludido reconociendolo del fin de semana de unos meses atrás.
- Si señor - dijo Dani estrechando la mano que el padre de Xabi tenia tendida hacia él.
Pude ver como Dani miraba de reojo a Xabi mientras hablaba con su padre al mismo tiempo que Xabi intentaba ocultar su molestia al ver que su padre se llevaba tan bien con Dani.
- La mesa esta puesta - hablé para cortar las miradas entre Dani y Xabi. Me llevé unas miradas reprobatorias por parte de mis padres, pero era necesario para acabar con la tensión que se estaba volviendo a formar entres esos dos. No quería por ningún motivo que me montaran otra de sus escénicas delante de mis padres.
- ¡Si! Vamos a cenar - dijo mi hermano causando las risas entre los adultos.
Todos nos sentamos en la mesa. Mis padres juntos, Dani y yo al lado de ellos, mi hermano delante de Dani y Xabi de mi,y al lado de este sus padres.
Dani no me había soltado hasta que llegamos a la mesa y se sentó a mi lado. Había sonreído cuando notó que Xabi no se podría poner a mi lado, pero desapareció cuando lo vio sentarse justo enfrente.
La cena fue bastante amena, nuestros padres hablaban y nosotros nos reíamos de lo que decían. Hasta que surgió el famoso tema.
- Y vosotros que chicos ¿sois novios? - nos preguntó la madre de Xabi mirándonos a Dani y a mi.
Hubo reacciones totalmente distintas. Mi madre sonrió al igual que Dani y el padre de Xabi, Xabi y mi padre se pusieron serios derrepente y yo casi me ahogo al beber un poco del vaso que tenia en la mano.
La madre de Xabi esperaba una respuesta de nuestra parte y notaba como me iba poniendo blanca. La pregunta me había pillado con la guardia baja, había sido tan repentino que no sabia que decir o que hacer, aunque no tuve que hacer nada porque se me adelantaron.
- Si, llevamos unas tres semanas saliendo - le dijo Dani. Este puso su mano encima de la mía y entrelazó sus dedos con los mios como recalcando lo que acababa de decir.
- Se os ve muy bien juntos, haces muy buena pareja - dijo otra vez María. Con cada comentario que hacia me sentía mas incomoda, era como si la mano de Dani pesara mas y solo quería quitarla para que las miradas dejaran de centrarse en nosotros. Y al contrario de mi a Dani parecía que esto no le molestaba, es mas podía ver como cada vez que hacia un comentario la madre de Xabi el pecho se le hinchaba de orgullo.
- En realidad es como si Dani fuese de la familia. No es la primera vez que están de novios, en el verano también estuvieron saliendo durante unos meses - explicó mi madre.
Dani sonreía complacido ante los cumplidos de mi madre y los de la de Xabi, por fin podía hablar libremente de nuestra relación, estábamos siendo el centro de atención y esto estaba haciendo mas oficial lo nuestro. Por mi parte prefería cualquier tema antes que este, eso de que todos los pares de ojos estuvieran clavados en nosotros como si esperaran una declaración de nuestra parte no me iba. Y eso quitando que no me parecía bien hablar y presumir de lo que tenia con Dani estando Xabi delante. Su mirada ardía en mi, sabia que le estaba molestando todo esta conversacion y me sentía culpable.
- Creo que ya es hora del postre - dije echando mi silla hacia atrás y levantandome de mi asiento.
Noté la cara de confusión de Dani al separarme de él tan bruscamente y tan derrepente, pero yo necesitaba salir de ahí así que me fui a la cocina.
Respiré hondo varias veces antes de abrir la nevera y sacar el postre. Mi madre había hecho su famoso tiramisú, era el postre por excelencia de esta casa y sin duda el que mejor le salia. Siempre que había una ocasión especial mi madre lo preparaba, era como una tradición familiar.
Me mentalicé para volverme a enfrentar a la conversacion que estaban manteniendo en el comedor cuando yo me marche, pero para mi sorpresa habían pasado a otro tema. Respiré aliviada y serví el postre con una sonrisa asomando por mis labios.
No sabia lo que había pasado en los minutos que yo no había estado presente, pero los roles habían cambiado completamente. Ahora era Xabi el que estaba sonriendo abiertamente, aunque cuando le miraba intentaba ocultarla haciendo que tosía o simplemente girando la cabeza para que no le pudiese ver, y Dani el que se comportaba de un modo extraño.
- ¿Estas bien? - le pregunté a Dani cuando me senté.
- Si - me intentó convencer, pero no lo consiguió. Me extrañaba que hubiese tenido un cambio de humor tan repentino, pero lo dejé pasar porque prefería no agobiarle con preguntas.
Decidí preguntarle lo que sea que le pasara después de la cena, entonces tendríamos tiempo de sobra para hablar.
La cena terminó tranquilamente, me resultó raro ya que Xabi y Dani se habían estado picando durante toda la cena, pero agradecía que hubiese sido así.
Nuestros padres siguieron en la mesa tomando café y yo lo utilicé para hablar con Dani. Le había llevado al salón para que pudiésemos hablar sin que nadie nos molestara.
Iba a empezar a hablar yo, quería preguntarle que había pasado cuando yo me había marchado para que tan derrepente le cambiase la cara y el por qué de la actitud que tenia ultimamente, pero él se me adelantó con otra que me pilló totalmente de sorpresa.
- ¿Que es lo que pasa con Xabi? - me preguntó cruzándose de brazos.
- ¿Como que que pasa con Xabi? - dije yo también cruzándome de brazos.
- No te hagas la tonta, sabes perfectamente de lo que te estoy hablando.
- No, no lo se. Al igual que tampoco se que te pasa a ti con él. Llevas actuando de una forma rara toda la semana, es como si por la cena que tuvimos en fin de año todo hubiese cambiado. ¿Tanto te ha molestado? No se como decirte que solo fue una cena. - dije soltándolo todo de una vez.
- Que le gustas, ese es mi problema, esta enamorado de ti y tu esperas que siga igual que siempre con él, que mire a otro lado cuando veo como te mira.
- Es mi amigo Dani. Te elegí a ti y lo único que haces es picarle como si te fuera la vida en ello, como si fuerais dos niños pequeños. Parece que te importa eso mas que estar conmigo.
- Se que elegiste estar conmigo, pero ¿como quieres que reaccione cuando te veo con él? Hoy te ha faltado un pelo para saltar a sus brazos cuando lo has visto aparecer por la puerta y creo que la única razón por la que no lo has hecho es porque sabias que estaba en la misma habitación que vosotros dos.
- Dani, no sabes...
- ¿Que no se que? ¿Te crees que no me doy cuenta de como le miras? No soy tan tonto Vero, se que hubo algo entre vosotros, la pregunta aquí es si todavía lo hay.
Cuando empezó esta conversación nunca me imagine que fuese a dar este giro. Por mucho que había hablado con los dos, que había elegido a uno, el final había sido el mismo. La situación me había explotado en las manos.
- No tenemos nada, estoy contigo.
- ¿Y si no estuvieras conmigo? ¿Tendrias algo con él? ¿Te sigue gustando?
- A mi también me gustaría saberlo - dijo Xabi detrás de mi.
El dilema volvía a aparecer, ese que parecía haber resuelto hacia casi un mes se volvía a presentar delante de mi.
Ahí estaba yo, en medio de los dos chicos que me estaban volviendo loca, que me creaban tantas dudas. Los dos esperando por una respuesta que cada vez parecía mas difusa.
- Depende de ti

Querido diario:
Nunca pensé cuando invité a Dani a la cena que este seria el resultado. Ni siquiera se como ha pasado todo esto. Las cosas iban bien, bueno dentro de lo que cabe, y derrepente me he chocado contra un muro que no estoy segura de como lo voy a derribar. Y soy consciente de que hasta que no lo derribe no voy a ser capaz de avanzar y ser feliz.